Hoy, DÍA MUNDIAL DE LAS ENFERMEDADES RARAS, encuentro este deseo de parte de uno de los chavales de mi antiguo colegio. Ojalá todas las enfermedades se curaran así. Las raras, también.
Una pequeña crónica del día a día conviviendo con la Miastenia y el Mestinón. ¡Curiosa pareja!
viernes, 28 de febrero de 2014
La vida puede ser de colores
DÍA MUNDIAL DE LAS ENFERMEDADES RARAS. 28 de febrero de 2.014.
La vida puede ser de colores para todos.
La vida puede ser de colores para todos.
jueves, 27 de febrero de 2014
Casi somos un grupo de presión...
El año pasado titulé esta crónica “Somos tres millones”. Hoy hemos
crecido. Las enfermedades de baja prevalencia siguen sumando “adeptos” como si
de un grupo de presión se tratara. Ojalá lo fuéramos. ¿Tres millones? Hay
países en el mundo con mucha menor población. Tres millones de personas que nos
repartimos las cerca de novecientas enfermedades raras o poco frecuentes.
En Andalucía rondamos el medio millón. Más o menos la población de
Luxemburgo. Un día nos asaltó un síntoma que descolocó al médico que teníamos
delante, aunque ese no es mi caso afortunadamente. Muchos compañeros de esa
carrera de obstáculos que es acceder a un diagnóstico preciso y acertado para
una dolencia de las “raras”, han merodeado por consultas, laboratorios de
análisis, hospitales y clínicas del más variado pelaje para, a veces, tardar
más de cinco años en saber realmente qué les sucedía.
Y ¿qué sucede dentro del alma, del cuerpo, de la mente de alguien que
recibe esa noticia un día cualquiera envuelto en la rutina cotidiana?
La primera reacción difiere de la habitual. El nombre que ves escrito
en ese papel que el doctor te ofrece no te suena. Luego te lo lee. Y el sonido
sigue sin decirte nada. Muy probablemente jamás habías sospechado
que tu sistema nervioso, el circulatorio, tu piel o cualquiera de los
millones de recovecos de tu cuerpo
podrían jugar a ese juego de nombre tan rebuscado. Muchos comienzan con la
palabra “Síndrome”, que ya de por sí aparece cargada de connotaciones negativas
cuando la escuchas por primera vez. En otros casos, como el mío, tu dolencia
tiene un apellido escandalosamente llamativo: “Gravis”. ¿Puede dejarte indiferente algo que tiene
añadido el adjetivo “grave”?
En realidad es como si te hubieran dado un nuevo carné. Pasas a ser
miembro de un club bastante selecto. La selección, al fin y al cabo, no es más
que poseer algo que pocos tienen. Pero no todo va a ser ventajas. El
conocimiento médico, y casi también el popular en ciertos casos, tienen
perfectamente definido el tratamiento para la mayoría de dolencias que nos
pueden asaltar a cualquier hora. El problema es cuando tu enfermedad solo
figura en los listados de afecciones
pero no tiene adscrita la mágica poción que te hará resolver el problema. A
veces sí existe un tratamiento pero viene arrastrado de calendario en
calendario y no garantiza los buenos resultados que esperas. Otras veces solo
se trata de alivios sintomáticos que te permiten avanzar a cámara lenta sin
demasiado ímpetu. Un día descubres que
las farmacéuticas, las empresas, no las probas ciudadanas a cargo de una
oficina de farmacia, tienen cierta prevención a invertir sus “dineros” en
nuevas medicinas que serían de uso muy limitado y que, por tanto, darían
exiguos beneficios. Y se te hiela la sonrisa cuando lees que ese tipo de
medicinas se llaman “huérfanas”. Quizá por el parvo abanico de usuarios que las
disfrutarían. Toda una declaración de intenciones.
El adjetivo raro empieza a pulular por tus neuronas hasta que se
introduce en lo más profundo de tu conciencia. Llega el momento en el que
dudas, sospechas, crees que algo especial tiene que haber sucedido en tu
cuerpo, así que tienes un cuerpo raro, un sistema nerviosos raro, un aparato
circulatorio raro, una piel rara, una mirada rara…. Vamos, que eres “raro” de
narices, como tu dolencia.
Ahí puede ser que te subleves y aspires a la vieja normalidad en la
que te creías sumergido y protegido a la vez. Quizá alguna lágrima caiga sobre
el diagnóstico, sobre la última receta, sobre la mano de tu pareja, de tus
hijos, que se acercaron a darte el pequeño empujón que te haga volver.
Pero un día, sin especial significado, sin aparato eléctrico ni
truenos, sin brillo en el horizonte, un día normal, decides que no, que no eres
raro; que la rara es la denominación que alguien puso a ese pequeña – o
gran- disfunción que corre por tus
huesos, arterias, papilas o nervios.
Y con ese ingenuo cambio de punto de vista, quizá todo cambia. Tú
puedes desembarazarte de ese raro caparazón que tiende a encerrarte. Puedes
levantar la voz y ser uno más. Puedes tener ESPERANZA.
Ese es el lema que este año preside las idas y venidas del Día Mundial
de las Enfermedades raras que hoy celebramos. Esperanza en que alguien dé con
un tratamiento que termine con las rarezas, esperanza de ver salir el sol sin
filtros ni lágrimas que lo distorsionen, esperanza de tener eso que los demás
tienen a tu alrededor y que no apreciarán hasta que lo pierdan el día menos
pensado: una calidad de vida razonablemente sencilla. Una vida razonablemente normal.
A esa percepción, clara, vistosa, luminosa de tu nueva vida, de tu
nueva esperanza, no solo pueden ayudarte los tuyos, los que lloraron alguna vez
fuera de tu alcance, los que te dieron la mano, el hombro, el corazón y su
propio aliento para que todo naciera de nuevo. No. Hay otros cauces que te
llevan gozoso por la ribera que bordea la esperanza: Son tus camaradas de
síndrome, los “gravis” como tú. Los que alguna vez también se sintieron raros
sin serlo. Son los que decidieron
asociarse los unos con los otros, como si de un mandato bíblico se tratara, son
el movimiento asociacionista.
Un día levantas el teléfono y una voz como la tuya, quizá castigada
por una disartria, te dice que la vida es bella pero no te suena a tópico ni a
retahíla de autoayuda. Otro día te
reúnes con otros “normales” con dolencias raras y te afianzas en tu
normalidad. Son tu otra familia, tus
amigos, esos con los que lo raro se difumina hasta parecer solo el soplo que
hace volar una brizna de polvo en la chaqueta.
Existen, quizá, tantas asociaciones como enfermedades raras. Y más
deberían existir ya que “raro” es el día en que no se registra el nacimiento de
una nueva enfermedad poco frecuente.
En multitud de Encuentros, Congresos o Jornadas he conocido a
representantes de muchas más, Lupus, Porfiria, Síndrome de Williams, etc. No
podría nombrarlas a todas pero cada una de ellas, cada uno de esos grupos que
luchan por que su enfermedad sea conocida, reconocida, estudiada, investigada,
tratada y, quién sabe, superada y vencida, merecen el aplauso de la sociedad
que, en ocasiones, vive de espaldas a estas realidades que parecen no
afectarle. Las cosas no dejan de existir solo por dejar de mirarlas. Las
enfermedades de baja prevalencia pueden esperar tras cualquier pequeño síntoma
que un día nos descubramos al alba. Cualquiera puede pertenecer a su club y,
por tanto, debería estar preparado. Habría que ir guardando porciones de
esperanza, como si de un Plan de Pensiones se tratara, por si las necesitamos
más adelante.
Yo ya las he necesitado. Creo que puedo enarbolar la bandera verde la
esperanza, como muchos camaradas hacen día tras día. Quizá no sea casualidad
que el día nacional de las enfermedades raras se celebre el 28 de febrero. Hoy
las banderas blancas y verdes ondean por toda nuestra tierra andaluza. Permitidme
que, además del alma de nuestro ideal patrio, vea en ellas también la esperanza
de un futuro mejor.
martes, 25 de febrero de 2014
A todos los que hacen la vida más facil a los afectados de enfermedades raras.
Quedan apenas horas para celebrar el DÍA MUNDIAL DE LAS ENFERMEDADES RARAS. Los medios de comunicación se aprestan a dedicar unos minutos a nuestra problemática y, posiblemente, cuando todo termine, seguiremos como siempre, siendo un poco "...raros" aunque distintos y ÚNICOS como dice el lema de este año. Sin embargo, hay alguien que siempre está ahí. Esas personas que nos hacen la vida más fácil, que nos cuidan, que nos apoyan, nos alientan y nos hacen sentir menos "raros" con su mimo constante, con su sonrisa ancha, con su mano extendida y su corazón abierto. Cada uno de nosotros pondrá cara a esas personas a quienes me refiero pero, en general, hablo de nuestra FAMILIA. A todos ellos, maridos, esposas, padres, madres, hijos, hijas...va mi pequeño recuerdo, mi homenaje sentido y ampliamente merecido. GRACIAS
lunes, 24 de febrero de 2014
Quedan cuatro días...
Quedan cuatro días para que celebremos, el 28 de febrero, el DÍA MUNDIAL DE LAS ENFERMEDADES RARAS. ¿Te has informado ya? ¿Te interesa el tema? ¿Te has parado a pensar que somos más de tres millones con este tipo de dolencias en España? ¿Y si dedicaras unos minutos a saber algo más de algo que podría afectarte en cualquier momento? Recuerda que, en el fondo, TODOS SOMOS RAROS, TODOS SOMOS DIFERENTES. TODOS SOMOS...ÚNICOS.
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domingo, 23 de febrero de 2014
Amigos miasténicos del otro lado del charco.
Cuando quedan casi escasas horas para celebrar el DÍA MUNDIAL DE LAS ENFERMEDADES RARAS quiero homenajear a unos camaradas que viven "al otro lado del charco". Su amiga común se llama MIASTENIA GRAVIS y ese lazo que nos une lo podemos encontrar cada día en los grupos de Facebook, en los comentarios, en las imágenes que sobrevuelan el océano para hermanarnos unas veces en la duda sobre la enfermedad, otras en la alegría de salir de un bachecillo, quizá en ocasiones para compartir sentimientos y, siempre, para formar una gran familia de una a otra orilla del Atlántico. Y con ellos, que son todos los que están pero faltan muchos, que también merecerían aparecer, el homenaje va también para las asociaciones, fundaciones y grupos de afectados que pueblan el continente americano: algunos de sus logos aparecen también en la imagen. Sirva esta oportunidad para aunar aun más nuestros espíritus, nuestros corazones, del uno al otro confín sabiéndonos todos compañeros de fatigas y hermanos de sangre, de Mestinón y de tantas y tantas vivencias compartidas. Sabemos que, en ocasiones, lo tenéis un poco más difícil con los diagnósticos, el acceso a medicinas, a centros... Va por vosotros, amigos. Un abrazo. Os queremos
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Homenaje miasténico.
Con esta foto, fruto solo de mi imaginación, quizá de mis deseos, quiero rendir un sentido homenaje a quienes, unidos por ese lazo miasténico que nos cambió la vida, abren sus manos, sus mentes, su corazón a todos los demás, a los que sufre...n, a los que dudan, a los que desconocen, a los que desesperan, a los que se deprimen… a los que sienten en su cuerpo el latigazo de la Miastenia Gravis.
Juan Buendia Avila ,guerrero de la ayuda, del impulso que calma tensiones, de la palabra que disipa dudas, del hombro en el que descargar tensiones.
Loli Lancharro Morillo , fiel abanderada de las redes, creadora de grupos de apoyo, gestora de informaciones y documentos útiles y certeros sobre la enfermedad.
Y Tatta Torres Tello , de allende los mares, que nos deja su sonrisa comprometida. Su Chiclayo, su Perú, nos quedan lejos, pero ella es capaz de superar distancias y ofrecer su ayuda en forma de consejo, su palabra en forma de páginas trabajadas al son de la entrega y devenidas en revista preñada de amor y buenos deseos.
Ella representa a los Miasténicos del otro lado, los que tienen a veces dificultad para acercarse a la medicación o a los diagnósticos y con los que deseamos ser solidarios desde la vieja Europa no siempre exenta de problemas similares.
A todos ellos y a la pléyade de afectados por esos mundos, por estas tierras del “acá” y a los habitantes del “allá”, mi aplauso, mi ánimo, mi agradecimiento y mi mano tendida. Gracias por saber que estáis a un paso a pesar de la distancia, a un soplo telefónico, a un clik de ratón, a un “me gusta” de facebook…
Cuando la Miastenia Gravis nos ataca y a veces por encima de la propia medicación, siempre reconforta saber que hay alguien con quien puedes contar. Gracias, Juan, Loli, Tatta… Un abrazo inmenso.
Juan Buendia Avila ,guerrero de la ayuda, del impulso que calma tensiones, de la palabra que disipa dudas, del hombro en el que descargar tensiones.
Loli Lancharro Morillo , fiel abanderada de las redes, creadora de grupos de apoyo, gestora de informaciones y documentos útiles y certeros sobre la enfermedad.
Y Tatta Torres Tello , de allende los mares, que nos deja su sonrisa comprometida. Su Chiclayo, su Perú, nos quedan lejos, pero ella es capaz de superar distancias y ofrecer su ayuda en forma de consejo, su palabra en forma de páginas trabajadas al son de la entrega y devenidas en revista preñada de amor y buenos deseos.
Ella representa a los Miasténicos del otro lado, los que tienen a veces dificultad para acercarse a la medicación o a los diagnósticos y con los que deseamos ser solidarios desde la vieja Europa no siempre exenta de problemas similares.
A todos ellos y a la pléyade de afectados por esos mundos, por estas tierras del “acá” y a los habitantes del “allá”, mi aplauso, mi ánimo, mi agradecimiento y mi mano tendida. Gracias por saber que estáis a un paso a pesar de la distancia, a un soplo telefónico, a un clik de ratón, a un “me gusta” de facebook…
Cuando la Miastenia Gravis nos ataca y a veces por encima de la propia medicación, siempre reconforta saber que hay alguien con quien puedes contar. Gracias, Juan, Loli, Tatta… Un abrazo inmenso.
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jueves, 18 de julio de 2013
El monstruo duerme. Cuatro veranos con la Miastenia Gravis en la maleta.
El
cuarto verano de convivencia con el monstruo se presenta tranquilo. Parece que
la criatura duerme mecida en sus anticetilcolinas y no da señales de vida salvo
en contadas ocasiones. Un ojo que parece caer, una visión cansada prediplopíca
cuando el día cae -el verbo caer
acompaña a esta aventura en cualquier
persona, tiempo y modo de su conjugación-, un cansancio a la vuelta de la
esquina… pero todos avisos leves, como si el monstruo, la Miastenia Gravis, quisiera recordarte que solo le ha dado una
vuelta más a la cadena pero que no eres libre ni lo serás por los siglos de los
siglos. Es como el “malamen” del chiste
de aquel chaval que tenía miedo de la oscuridad por si se le aparecía el “malamen”
(Una broma lingüística con el “mas libranos
del mal, amén” con que su madre terminaba las oraciones de antes de ir a
dormir).
Vives,
sueñas, crees, imaginas… pero todo bajo su estricta vigilancia. Tiemblas por la
posibilidad de que una infección cualquiera, una pequeña intervención
quirúrgica, un tratamiento que para los
demás es inocuo, te haga rememorar los más negros días en que conociste a la
criatura. Te cuidas pero nunca parece ser suficiente.
Miras
los folletos turísticos con lujuria queriendo ser el viajero intrépido que has sido
en los últimos años pero sabes que habrás de reservar siempre una “habitación
triple” para que el monstruo te acompañe sin saber en qué momento te agarrará
con su zarpa y te destrozará las
vacaciones o la propia vida.
Los
consejos médicos, los de los amigos y familiares son claros: huye aunque la MG
te acompañe. Ve, anda, salta, recorre, vislumbra, siente… cualquier escenario
que te apetezca y procura que el bicho tenga siempre su ración de viandas aderezadas
con cuarto y mitad de Mestinón y esas otras sustancias que sabes que lo “encantan” como a los viejos dragones adormecidos en las gélidas mazmorras
de los cuentos.
Lo
intento. A veces hasta hago la reserva. Pero
en el último momento me asalta la duda. Un zarpazo miasténico con la maleta a cuestas no me
parece el mejor de los horizontes. Dudo y doy un paso atrás para prometerme
metas solo cercanas, peninsulares como mucho.
El
monstruo sabe de mis inquietudes. Lo presiento. Quizá espera a que olvide su
presencia y me lance al mundo para acariciarme, pérfido y ladino, con su ptosis
traicionera o un toque de falta de aire en los pulmones.
Mientras,
el cuarto verano sigue su marcha canicular y ardiente dando precisamente cuerda
a las malas intenciones de la MG. Pronto llegará el invierno… y mi venganza.
MI AMIGO MESTINÓN en los premios E-PACIENTE
Este blog, MI AMIGO MESTINÓN, en el que suelo incluir ese día a día de convivencia con la Miastenia Gravis, las distintas investigaciones que se van produciendo, las noticias al respecto que me parecen interesantes y, cómo no, las actividades que realiza Ames Miastenia de España, participa en los premios e-paciente que el Comité de RSC del Hospital General Universitario de Valencia ha puesto en marcha con la finalidad de reconocer, promover y dar visibilidad a la labor que se desarrolla en Internet, bajo diferentes perspectivas, por parte de afectados, grupos de enfermos, asociaciones de pacientes, etc.
Aprovecho esta oportunidad para recomendar una visita a las primeras entradas del blog, aquellas en las que me enfrenté cara a cara con esa extraña amiga que me acompaña desde 2010, la Miastenia Gravis.
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