martes, 5 de marzo de 2013

La mano de Nieves



Hace unos días se celebró en Madrid una Carrera Solidaria en favor de las enfermedades poco frecuentes. AMES estuvo allí.
Hay muchas imágenes de esa carrera en la red. Pero hoy, con permiso de Nieves, me permito elegir solo una: la suya.

Gracias, Nieves, por estar ahí. Las palabras que siguen son un pequeño homenaje a todos los que luchan como tú, como nosotros. Y he elegido tus manos, tu mano, esa que agitas en la foto, como un símbolo. Espero que te guste.


Amiga Nieves, me vas a perdonar que haya secuestrado tu imagen de esa fantástica carrera que dedicasteis hace unos días en Madrid a poner “patas arriba” la ciudad para que todos se acuerden, sepan y se conciencien de que existe algo llamado “enfermedades raras” y, más concretamente, Miastenia Gravis.

Veo tu imagen, con la mano extendida y me vienen a la cabeza muchos posibles significados. Saludas quizá a quienes corren contigo, a todos -en realidad- los que compartimos ese espíritu tuyo de lucha cotidiana, de esfuerzo continuo sin perder la sonrisa…

O, quién sabe, dices ¡stop! a los que deciden obviar todo aquello que no entienden, comprenden o que no les atañe. Tú sabes que a esos profesionales de la indiferencia, a esos que piensan que nada existe si ellos no meten la mano en la llaga, el calendario puede obsequiarles, en cualquier momento, con una pincelada de esas “raras” que siempre obviaron. Tu gesto tiende a llamar su atención, a tratar de implicarlos en una tarea que es común aunque ellos miren hacia otro lado.

A lo mejor pretendes sumarte al lema del Día de nuestras enfermedades. No quiero decir más veces “raras”. Y unes tus dedos a los muchos que pueblan carteles y conciencias; a las manos que ayudan, soportan, empujan, crean, viven…  Tu mano, la mía, la de quienes nos miran al pasar, la de los que observan nuestro párpado intermitente, la de quienes solo creen en la enfermedad cuando hay constancia física palpable, salvaje, cruda… las manos de todos, juntas, son un curso intensivo de arquitectura. Y no solo para levantar rascacielos. Se trazan puentes entre el aquí y el allí, entre lo sano y lo enfermo, entre el cariño y el aprecio, la luz y la tiniebla, la lágrima y la sonrisa (miasténica pero luminosa, eso sí).

Tu mano, Nieves, implica trabajo, sufrimiento, aliento y despertar. Tu gesto es alegre y nos hace seguirte. Tu cara refleja un sol que no solo circula en órbitas celestes. También dentro de ti florece su luz y su calor. Y nos dejas participar de ella. Nos invitas incluso a sentirlo, a ser, a estar, a crecer, a vivir un poco más.

Y, por último, tu mano dice ¡ven!, sigue, avanza, sube, disfruta, contágiate y baila con cada salto del minutero. Déjame que me una a tu gesto. Déjame que yo también levante la mía y muchas más se unirán a tu señal. Corramos juntos, todos y todas, hacia una meta que no es material, que no es una cinta de colores al final del camino. Nuestra meta, Nieves, y tu cara lo confirma, se renueva al alba cada mañana. Nuestra meta es avanzar sin mirar atrás, aun sabiendo que llevamos la maleta cargada con esa Miastenia que un día nos guiñó un ojo y desde entonces nos acompaña.

Ojalá lleguemos al final. Llegaremos, Nieves. Gracias por tu gesto, por tu carrera, por tu sonrisa, por dejarnos acompañarte. Tu mano, hoy, somos todos. A partir de ahora quizá veamos la vida de color verde como el de tu camiseta. Al fin y al cabo, nuestro lema, que también es verde, es ESPERANZA.

domingo, 3 de marzo de 2013

"Somos tres millones" (En el DÍA MUNDIAL DE LAS ENFERMEDADES RARAS 2013)




Somos tres millones. Hay países en el mundo con mucha menor población. Tres millones de personas que nos repartimos las cerca de novecientas enfermedades raras, o poco frecuentes o de poca prevalencia.

En Andalucía rondamos el medio millón. Más o menos la población de Luxemburgo. Un día nos asaltó un síntoma que descolocó al médico que teníamos delante, aunque ese no es mi caso afortunadamente. Muchos compañeros de esa carrera de obstáculos que es acceder a un diagnóstico preciso y acertado para una dolencia de las “raras”, han merodeado por consultas, laboratorios de análisis, hospitales y clínicas del más variado pelaje para, a veces, tardar más de cinco años en saber realmente qué les sucedía.

Y ¿qué sucede dentro del alma, del cuerpo, de la mente de alguien que recibe esa noticia un día cualquiera envuelto en la rutina cotidiana?

La primera reacción difiere de la habitual. El nombre que ves escrito en ese papel que el doctor te ofrece no te suena. Luego te lo lee. Y el sonido sigue sin decirte nada. Muy probablemente jamás habías  sospechado  que tu sistema nervioso, el circulatorio, tu piel o cualquiera de los millones  de recovecos de tu cuerpo podrían jugar a ese juego de nombre tan rebuscado. Muchos comienzan con la palabra “Síndrome”, que ya de por sí aparece cargada de connotaciones negativas cuando la escuchas por primera vez. En otros casos, como el mío, tu dolencia tiene un apellido escandalosamente llamativo: “Gravis”.  ¿Puede dejarte indiferente algo que tiene añadido el adjetivo “grave”?

En realidad es como si te hubieran dado un nuevo carné. Pasas a ser miembro de un club bastante selecto. La selección, al fin y al cabo, no es más que poseer algo que pocos tienen. Pero no todo va a ser ventajas. El conocimiento médico, y casi también el popular en ciertos casos, tienen perfectamente definido el tratamiento para la mayoría de dolencias que nos pueden asaltar a cualquier hora. El problema es cuando tu enfermedad solo figura en los listados  de afecciones pero no tiene adscrita la mágica poción que te hará resolver el problema. A veces sí existe un tratamiento pero viene arrastrado de calendario en calendario y no garantiza los buenos resultados que esperas. Otras veces solo se trata de alivios sintomáticos que te permiten avanzar a cámara lenta sin demasiado ímpetu.  Un día descubres que las farmacéuticas, las empresas, no las probas ciudadanas a cargo de una oficina de farmacia, tienen cierta prevención a invertir sus “dineros” en nuevas medicinas que serían de uso muy limitado y que, por tanto, darían exiguos beneficios. Y se te hiela la sonrisa cuando lees que ese tipo de medicinas se llaman “huérfanas”. Quizá por el parvo abanico de usuarios que las disfrutarían. Toda una declaración de intenciones.

El adjetivo raro empieza a pulular por tus neuronas hasta que se introduce en lo más profundo de tu conciencia. Llega el momento en el que dudas, sospechas, crees que algo especial tiene que haber sucedido en tu cuerpo, así que tienes un cuerpo raro, un sistema nerviosos raro, un aparato circulatorio raro, una piel rara, una mirada rara…. Vamos, que eres “raro” de narices, como tu dolencia.

Ahí puede ser que te subleves y aspires a la vieja normalidad en la que te creías sumergido y protegido a la vez. Quizá alguna lágrima caiga sobre el diagnóstico, sobre la última receta, sobre la mano de tu pareja, de tus hijos, que se acercaron a darte el pequeño empujón que te haga volver.

Pero un día, sin especial significado, sin aparato eléctrico ni truenos, sin brillo en el horizonte, un día normal, decides que no, que no eres raro; que la rara es la denominación que alguien puso a ese pequeña – o gran-  disfunción que corre por tus huesos, arterias, papilas o nervios.

Y con ese ingenuo cambio de punto de vista, quizá todo cambia. Tú puedes desembarazarte de ese raro caparazón que tiende a encerrarte. Puedes levantar la voz y ser uno más. Puedes tener ESPERANZA.

Ese es el lema que este año preside las idas y venidas del Día Mundial de las Enfermedades raras que hoy celebramos. Esperanza en que alguien dé con un tratamiento que termine con las rarezas, esperanza de ver salir el sol sin filtros ni lágrimas que lo distorsionen, esperanza de tener eso que los demás tienen a tu alrededor y que no apreciarán hasta que lo pierdan el día menos pensado: una calidad de vida razonablemente sencilla. Una vida razonablemente normal.

A esa percepción, clara, vistosa, luminosa de tu nueva vida, de tu nueva esperanza, no solo pueden ayudarte los tuyos, los que lloraron alguna vez fuera de tu alcance, los que te dieron la mano, el hombro, el corazón y su propio aliento para que todo naciera de nuevo. No. Hay otros cauces que te llevan gozoso por la ribera que bordea la esperanza: Son tus camaradas de síndrome, los “gravis” como tú. Los que alguna vez también se sintieron raros sin serlo.  Son los que decidieron asociarse los unos con los otros, como si de un mandato bíblico se tratara, son el movimiento asociacionista.

Un día levantas el teléfono y una voz como la tuya, quizá castigada por una disartria, te dice que la vida es bella pero no te suena a tópico ni a retahíla de autoayuda.  Otro día te reúnes con otros “normales” con dolencias raras y te afianzas en tu normalidad.  Son tu otra familia, tus amigos, esos con los que lo raro se difumina hasta parecer solo el soplo que hace volar una brizna de polvo en la chaqueta.

Existen, quizá, tantas asociaciones como enfermedades raras. Y más deberían existir ya que “raro” es el día en que no se registra el nacimiento de una nueva enfermedad poco frecuente.

Por mi parte, he de agradecer el soporte de AMES, la Asociación MIASTENIA DE ESPAÑA, que desde el primer momento estuvo ahí prometiendo esperanza, ofreciendo ilusión por avanzar, regalándome su apoyo.

Pero no solo a AMES. En multitud de Encuentros, Congresos o Jornadas he conocido a representantes de muchas más, Lupus, Porfiria, Síndrome de Williams, etc. No podría nombrarlas a todas pero cada una de ellas, cada uno de esos grupos que luchan por que su enfermedad sea conocida, reconocida, estudiada, investigada, tratada y, quién sabe, superada y vencida, merecen el aplauso de la sociedad que, en ocasiones, vive de espaldas a estas realidades que parecen no afectarle. Las cosas no dejan de existir solo por dejar de mirarlas. Las enfermedades de baja prevalencia pueden esperar tras cualquier pequeño síntoma que un día nos descubramos al alba. Cualquiera puede pertenecer a su club y, por tanto, debería estar preparado. Habría que ir guardando porciones de esperanza, como si de un Plan de Pensiones se tratara, por si las necesitamos más adelante.

Yo ya las he necesitado. Creo que puedo enarbolar la bandera verde la esperanza, como muchos camaradas hacen día tras día. Quizá no sea casualidad que el día nacional de las enfermedades raras se celebre el 28 de febrero. Hoy las banderas blancas y verdes ondean por toda nuestra tierra andaluza. Permitidme que, además del alma de nuestro ideal patrio, vea en ellas también la esperanza de un futuro mejor.
 
Publicado en DIARIO JAÉN el día 28 de febrero de 2013, que además del DÍA NACIONAL DE LAS ENFERMEDADES RARAS es el DÍA DE ANDALUCÍA.

Audiencia con la Princesa de Asturias Dª Letizia Ortiz.

El pasado jueves, 27 de noviembre, víspera del DÍA INTERNACIONAL DE LAS ENFERMEDADES RARAS, S.A. R. la Princesa de Asturias, Dª Letizia Ortiz, nos recibió en el Palacio de la Zarzuela. Una nutrida representación de afectados, delegados e incluso personal médico que colabora con AMES, tuvimos la oportunidad de comentar con ella los distintos avatares por los que la Miastenia Gravis nos ha ido conduciendo en el día a día. La Princesa, con gran sensibilidad e interés, quiso saber todos los detalles que conforman la enfermedad y se comprometió a intentar promover cuántas actividades le sea posible para conseguir un mayor posicionamiento de la Miastenia y de las enfermedades poco frecuentes en general en cuanto a la consideración social, la investigación, etc.
 
A continuación os dejo con una pequeña selección de imágenes de ese día, tanto en los momentos previos a la audiencia, durante ella y en una entrañable comida de hermandad que se celebró en Madrid a continuación.


Momentos antes de encontrarnos con la Princesa Letizia, acompañado a la izquierda de la foto por Jesús Mª Villaverde (Presidente nacional) y en el centro por el Delegado Provincial de Jaén.

 


Un grupo de afectadas (Tania, Nieves y Raquel) acompañadas por algunas Delegadas.


Acompañando a la Princesa Dª Letizia en la audiencia.


Foto de grupo.


Uno de los afectados más jóvenes, Antonio González, de Huelva, con su madre, acompañados por la Tesorera, Ana María González Tapias.


Comida de hermandad celebrada, tras la audiencia, en los salones del Hotel Foxá 32 de Madrid.








lunes, 25 de febrero de 2013

Video oficial del DÍA MUNDIAL DE LAS ENFERMEDADES RARAS. 28 de febrero de 2013

Video oficial del DÍA MUNDIAL DE LAS ENFERMEDADES RARAS. 28 de febrero de 2.013.
Míralo con atención y piensa que tú podrías ser el protagonista cualquier día. Las enfermedades raras no necesitan nada especial para esperarte a la vuelta de la esquina. Actúa.

Vicente del Bosque y el día mundial de las Enfermedades raras 2013.

Un video para pensar y hacer algo.
28 de febrero de 2013: DÍA MUNDIAL DE LAS ENFERMEDADES RARAS.

viernes, 22 de febrero de 2013

Jornadas sobre Enfermedades Raras y Metabólicas en JAÉN.



Los afectados por cualquiera de las más de ochocientas enfermedades raras actualmente reconocidas, rastreamos sin límite cualquier actividad, estudio, investigación o propuesta que incida en nuevos tratamientos, más conocimiento de los efectos que nos incapacitan, sesiones de trabajo relacionadas con el tema o artículos de relevancia en cuanto a las llamadas enfermedades de poca prevalencia. Por todo ello es de destacar la celebración en el Complejo Hospitlario de Jaén de unas JORNADAS SOBRE ENFERMEDADES RARAS Y METABÓLICAS dirigidas por la doctora Sierra.  (En la imagen, noticia de las mismas hoy en DIARIO JAÉN)

jueves, 21 de febrero de 2013

Pequeña crónica en DIARIO JAÉN del VI Congreso de Enfermedades Raras de Sevilla.


Nuestro diario local, el JAÉN, ha publicado esta pequeña crónica del VI Congreso de Enfermedades Raras y Medicamentos Huérfanos de Sevilla.
Las personas que me acompañan en la imagen son Begoña Ruiz, Coordinadora del Centro Estatal de Referencia de Enfermedades Raras de Burgos (En el centro) y Jesús Mª Villaverde Vargas, presidente nacional de la Asociación AMES.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Conclusiones del VI Congreso Internacional de Enfermedades Raras y Medicamentos huérfanos. (Sevilla, 14 al 16 de febrero de 2013)


Una vez finalizadas las distintas sesiones y mesas de trabajo del VI CONGRESO INTERNACIONAL DE MEDICAMENTOS HUÉRFANOS  Y ENFERMEDADES RARAS  celebrado en Sevilla  del 14 al  16 de febrero de 2013 me parece importante compartir las CONCLUSIONES que se tomaron el día de la Clausura.



1.- Existe un grave problema de inequidad en el acceso a las pruebas diagnósticas y al tratamiento con medicamentos huérfanos. Su elevado coste, su reducida utilización y su impacto sobre los recursos sanitarios, hacen aconsejable su incorporación a una futura cartera básica de servicios. La consecución de acuerdos entre Agencias evaluadoras y Comités de Expertos de las diferentes Comunidades Autónomas contribuiría a una mayor equidad en la atención de los pacientes, independientemente de donde vivan.


2.- Se evidencia la necesidad de coordinar y homogeneizar las múltiples acciones institucionales relativas al registro, la atención de pacientes y la investigación en enfermedades raras. En este sentido, parece razonable que sea la Unión Europea el referente esencial.

3.- De acuerdo con las recomendaciones de la Unión Europea, los países miembros deben tener Planes de Acción para las enfermedades raras antes de finales del 2013.

4.- La investigación en enfermedades raras y en medicamentos huérfanos ya está rindiendo resultados ciertamente contrastados y al mismo tiempo esperanzadores. Es importante que las actuales incertidumbres presupuestarias, tanto en el ámbito público como en el privado, no frenen la actual dinámica de progreso en el avance de la investigación en este campo.

5.- En determinadas enfermedades raras el trasplante representa una opción válida de tratamiento, siendo importante que sea llevado a cabo por un equipo multidisciplinar con amplia
experiencia. La rentabilidad de los trasplantes en ciertas enfermedades raras es muy alta. No solo el paciente trasplantado vuelve a nacer sino que a todo su entorno le cambia sensiblemente la vida.

6.- El presente Congreso promueve la realización de una encuesta nacional sobre enfermedades raras. Esta se llevará a cabo a los profesionales de la oficina de farmacia, con el fin de valorar su conocimiento sobre este tipo de patologías y a los pacientes para detectar qué servicios específicos pueden ofrecerles estos establecimientos sanitarios.

7.- Aunque el número de propuestas de medicamentos huérfanos en la Unión Europea ha experimentado un incremento sustancial en los últimos años, no ha ocurrido lo mismo con el de nuevos medicamentos huérfanos autorizados, cuya tasa anual permanece prácticamente constante. A pesar de la creciente convergencia con Estados Unidos, la Unión Europea mantiene una notable inferioridad en la designación y autorización de nuevos medicamentos huérfanos.
 
8.- Los objetivos básicos de la investigación de medicamentos huérfanos son similares a los del resto de los medicamentos. No obstante, presentan particularidades y dificultades específicas que deben ser oportunamente consideradas y resueltas desde el punto de vista regulatorio.

9.- El enorme vacío terapéutico que existe en las enfermedades raras necesita proyectos colaborativos interdisciplinares para desarrollar nuevos medicamentos para esas enfermedades.

10.- La sinergia entre las distintas Sociedades Científicas, Organizaciones Profesionales Sanitarias, Asociaciones de Pacientes y Comunidades Autónomas constituye la vía óptima para el abordaje eficiente de las enfermedades raras.

11.- Más de la mitad del coste asociado a los cuidados de los pacientes con enfermedades raras recae en sus familias y allegados.

12.- La figura del cuidador del paciente con una enfermedad rara tiene una relevancia especial, mayor que en otros tipos de patologías. Es fundamental facilitar y potenciar su formación, así como dotarle de los medios necesarios, en aras de la mejor atención a estos pacientes.

13.- El desarrollo de un sistema ordenado de criterios de buenas prácticas clínicas y sociales para las enfermedades raras constituye un nuevo campo de actuaciones que requiere un alto nivel de compromiso institucional.

14.- La utilización de productos de apoyo resulta fundamental para mejorar la calidad de vida de los pacientes con enfermedades raras. Sin embargo, más de la mitad de ellos desconoce su existencia, disponibilidad o su uso adecuado. Por tanto, la actuación profesional del farmacéutico en este campo resulta de gran valor para estos pacientes y sus cuidadores.

15.- La intervención psicosocial reduce el estrés y mejora tanto el rendimiento académico como la integración de los niños con enfermedades raras. Además, repercute positivamente en varios indicadores objetivos de salud y de calidad de vida.

16.- Las personas con liderazgo de opinión constituyen un elemento esencial en la divulgación y en la concienciación social de estas patologías.
 

17.- La implicación de la Casa Real en el Congreso de Medicamentos Huérfanos y Enfermedades Raras supone un extraordinario estímulo para que las enfermedades raras y su entorno dejen de ser marginales para la sociedad.
Finalmente, como se cantaba en uno de los videos finales, SI SE QUIERE, SE PUEDE. La lucha es dura y larga, pero la victoria es cada vez más posible.
 

lunes, 18 de febrero de 2013

Mi paso por el VI Congreso de Enfermedades Raras en Sevilla. (14 al 16 febrero 2013)

El pasado fin de semana nos reunimos en el Meliá Lebreros de Sevilla para asistir al VI Congreso de Enfermedades raras y mediamentos huérfanos patrocinado por FEDER y el Colegio de Farmaceúticos de Sevilla. En otra entrada hablaremos de las interesantes ponencias que nos adentraron en los distintos aspectos de estas enfermedades y en sus posibles tratamientos, investigaciones y nuevas aportaciones.
Ahora os dejo con una pequeña selección de imágnes de lo acontecido. Como todos los medios han resaltado, nos visitó S.A. R. la Princesa Letizia, dando constancia de su interés por este tipo de problemática.


Entre los organizadores se encontraba D. Santiago Grisolía, Premio Príncipe de Asturias de Investigación. (A la derecha de la imagen)


Imagen de una de las mesas de trabajo del Congreso.


Junto con mi buen amigo y presidente nacional de AMES, Jesús Mª Villaverde (A la izquierda de la imagen)


El Presidente del Congreso, D. Manuel Pérez Fernández, da la bienvenida a la Princesa Letizia al Congreso de Enfermedades Raras y Medicamentos huérfanos.


La Princesa de Asturias, Dª Letizia, siguiendo el desarrollo de una de las mesas de trabajo. En primer plano, D. Juan Carrión, presidente de FEDER. Entre otras autoridades asistió también D. Juan Ignacio Zoido, alcalde de Sevilla. (Tercero por la derecha)


Interesante Mesa Redonda referida a la presencia de las Enfermedades raras en los Medios de Comunicación.


Junto con el ya mencionado Presidente de AMES -a la derecha- y con Dª Begoña Ruiz, -en el centro- coordinadora del Centro Estatal de Referencia de las Enfermedades Raras (CREER), de Burgos.


Vista general de los asistentes a una de las Ponencias del Congreso.

Como ya hemos comentado, en próximas entradas desglosaremos brevemente alguno de los temas tratados así como las Conclusiones de Congreso.
Asimismo haremos un breve recorrido por las distintas Asociaciones que estuvieron presentes en Sevilla y, claro está, de las enfermedades a las que representaban.







viernes, 8 de febrero de 2013

Y "Fer" conoció a Mestinón.

Dice un viejo adagio que es en los momentos de dificultad cuando realmente se toma conciencia de quién a tu alrededor puede ostentar el título de amigo. No es este el caso ya que la persona en cuestión lleva mucho tiempo, miríadas quizá, alimentando con su estima, apoyo y presencia –virtual casi siempre- la llama de una fraterna realidad compartida. Desde que mi ¿buena amiga? Miastenia decidió mudarse a mis adentros, Fer, -es de él de quien hablo-, mi entrañable compañero de aquel tiempo en que la mañana se despertaba de color caqui subida a un –“no digas tanque, di carro”- armatoste del mismo color que rugía defendiendo a la Patria mientras esparcía aromas de gasoil mal quemado, me “amenazaba de vez en cuando con una posible visita atravesando –otro símil patriotero- la piel de toro desde el señorial Aragón hasta la jornalera Andalucía. En realidad él nunca pronunció esa amenaza pero, entre líneas, yo leía su propósito quizá antes de que siquiera lo hubiera materializado en su agenda interior. Mis debates miasténicos, atrapados en la vorágine de la desesperanza, salpican a mi entorno, lo sé. Hay momentos en que al doliente le parece que su pena, su incredulidad ante la llegada de la enfermedad, su dolor, sobrepasan todo lo humanamente conocido y se dedica a llorar por las esquinas haciendo que sus lágrimas empapen almas, manos y hombros que se aprestan a amparar tu pesadumbre. Y, en ese estado, tiendes a ignorar los problemas ajenos, las aflicciones circundantes, la amargura que vive más allá de tu propio desconsuelo. Quizá por eso sea necesario entonar un “mea culpa” y agradecer los esfuerzos de la propia familia, el soporte amorosamente desinteresado de una esposa de inmensa capacidad humana sin cuyo apoyo nada sería igual; el firme bastión de una hija enérgica y brava que te marca el camino con esa fuerza que da la juventud y que tú creías dormida en la cuneta del tiempo; el continuo roce de resolutivo coraje de los amigos y compañeros… Sin todo ese ensamblaje quizá esa malandrina Miastenia habría dado al traste con el trasiego de los calendarios. Y aquí volvemos a esa realista suposición de que Fer, mon ami, quería conocerme de nuevo, como si una rediviva jura de bandera lo atrajera al abismo. La Miastenia se revolvía, inquieta, y yo con ella. ¿La disartria me permitiría hablar medianamente bien? ¿Lo vería acercarse o tendría que luchar con diplópicas visiones a su llegada? Mestinón y Corticoide, otros de mis seguidores preferidos, se aprestaron a echarme el cable que necesitaba. Sí. Fer conocería a Mestinón, ese salvador de causas miasténicas perdidas que forma parte inseparable de mis días a golpe de alarma y despertador. Su voz me sobresaltó hace unos días. –Oye, voy a ir a verte. Y algo dentro de mí me impidió contestar: -Lo sabía. Te estaba esperando. Más bien acerté a balbucear disartricamente algo parecido a –Estupendo. ¿Cuándo llegas? Y Fer apareció de nuevo. Llegó con los esperados minutos de retraso –Renfe les pide perdón por las molestias- y descendió del vagón con ese porte suyo de general austrohúngaro de la primera guerra mundial. Tabardo negro impermeable, bolsa-mochila de igual tonalidad cargada en el hombro derecho, calzado de batalla híbrido entre zapato y deportivo, manos curtidas en el recio arte de la mecanografía contable, sonrisa disimulada entre la barba canosa, mirada cansada pero anhelante, porte erguido, luchando con el peso de la carga y paso decidido. Apenas unos segundos bastaron para que alcanzara mi posición y, entre ambos, dejáramos el tiempo escapar entre el poco espacio que quedó entre nosotros mientras un abrazo de reencuentro fundía las manecillas de reloj y las hacía retroceder hasta, prácticamente, reiniciar el sistema de nuevo. Tanto fue así que la sensación de volver a encontrarse devino en un “dejá vu” como si realmente nos hubiéramos visto el día anterior. Miastenia calló avergonzada para no entrometerse en aquel instante con reminiscencias de imagen sepia restaurada con el photoshop de la camaradería nunca olvidada. Y la ciudad, patria de olivos, santos rostros y aceituneros altivos, nos acogió con su manto cálido de febrero. El lago de Bulevar, el Abuelo en su Camarín, las galerías altas de la Catedral, las típicas delicatesen de El Pósito, las callejas con olor a tasca, las plazuelas recoletas, la sombra acaramelada del Castillo y la sempiterna Cruz que preside el cerro de Santa Catalina acompañaron horas y horas de confidencias rescatadas del tiempo, ilusiones dormidas, noticias familiares, remembranzas y recuerdos del futuro. Sí. Fer conoció a Mestinón y a sus compañeros pero la pérfida Miastenia se mantuvo casi oculta permitiéndome ver, decir, sentir que, por unos días, todo estaba bien. Ahora me ataca el miedo. ¿Cuándo volverá a despertar? Fer montó de nuevo en su tren camino del norte mientras aquí, en el Sur, con mayúscula, la vida continúa. Suena la alarma. Pasaron cuatro horas. Mestinón me llama.